lunes, 21 de mayo de 2012

cyberpunk





El cyberpunk surge a mediados de los años 80 en el siglo XX como corriente literaria, inaugurada por el influyente libro NEUROMANTE, escrito en 1984 por William Gibson. Contará posteriormente en sus filas a autores influyentes como Bruce Sterling o Neal Stephenson. Antes incluso de NEUROMANTE, apuntan en esta dirección películas como BLADE RUNNER (1982) y ALIEN (1979), libros como EL JINETE EN LA ONDA DEL SHOCK (John Brunner), y otros autores de ciencia ficción como Philip K.Dick.
En su vertiente artística, la corriente cyberpunk implica una ruptura radical dentro de la ciencia-ficción. Los protagonistas no son ya como en los tiempos felices grandes científicos o militares que describen las maravillas de su tiempo, sino antihéroes pertenecientes a las capas sociales marginales de las sociedades futuras. Los avances científicos se nos muestran de forma pesimista, y la tecnología es un caos que rodea constantemente a los personajes; pero aunque se suele intentar transmitir la sensación de que la tecnología lo permea todo caóticamente como parte del abstracto sistema, es el uso subversivo de esta tecnología la estrategia que permite sobrevivir a los protagonistas.
Los inmensos paisajes urbanos en que se desarrollan las historias cyberpunk están repletos de problemas sociales, planteados como una evolución pesimista respecto a los actuales. Se acaba con la excusa de la ciencia-ficción que desarrolla sus historias tras un holocausto nuclear o en un futuro lejano de grandes imperios espaciales: los futuros que plantea pretenden ser realmente plausibles, cercanos, visiones pesimistas y realistas de aquello hacia lo que puede evolucionar la situación actual del mundo. Sociedades cuyo centro de poder real son grandes corporaciones empresariales, dotadas en ocasiones de ejércitos propios. Formas de vida al límite, donde gobierna el concepto evolucionista de la lucha por la supervivencia competitiva post-capitalista del mejor adaptado.
[William Gibson] Nunca estudié ciencia, pero utilizo la ciencia y la tecnología para conjurar nuevas imágenes, para crear los escenarios y la atmósfera para mis novelas. Podría decir que utilizo el lenguaje científico intentando hacerlo poético, proporcionando iconos populares... tengo la sensación de que estamos viviendo en una era de cambios rápidos, y no nos damos cuenta de lo que está sucediendo. Mi trabajo, por tanto, consiste en tomar la vida real de todos los días y transformarla en una fantasía, para hacerla más aceptable. En este sentido, trabajo más con la crítica social que con la perspectiva futura... el triple premio que gané [refiriéndose a NEUROMANTE ] ha hecho mi existencia mucho más fácil, pero tengo la impresión de que ser ampliamente aceptado de alguna forma neutraliza nuestra situación de gente joven enfadada.
Más allá de la corriente puramente literaria, en las décadas de los 80 y 90 el cyberpunk se extiende como corriente contracultural ligada en buena parte a un concepto de hacker mezcla entre el uso/conocimiento de la tecnología (la parte cyber), y la subversión mediante acciones fuera de lo autorizado (la parte punk, heredera de estos movimientos surgidos en los años 70). Se desarrolla también como un movimiento que se opone a la cultura dominante mediante un fuerte énfasis individualista, centrándose en valores como la creatividad y innovación.
SNOW CRASH
Snow Crash
Según las palabras del psicólogo Timothy Leary, personaje íntimamente ligado al cyberpunk y anteriormente en la década de los 60 profundamente envuelto en la contracultura hippy, el cyberpunk es una persona que utiliza todos los datos posibles que percibe para pensar por sí mismo y cuestionar la autoridad, capaz de crear sus propias realidades, y propone este modelo de individuo creativo y que piensa por sí mismo como una norma en el futuro, capaz de derribar los sistemas de gobierno del capitalismo democrático actual, que se considerarían una tiranía de la mayoría contra el individuo.
Sin embargo, esta idealización individualista no denota necesariamente algo positivo; uno de los mayores problemas del cyberpunk (así como de otras concepciones que oponen al individuo contra la sociedad/el sistema), es puesto de manifiesto recientemente de forma espléndida en la serie cyberpunk japonesa Stand Alone Complex (cuyo significado literal es, complejo de estar en pie sólo, tomando complejo en el sentido psicológico del término, complejo en el mismo sentido que en complejo de inferioridad, etcétera) Es decir, denota el que se sigue tomando como verdadero el carácter ilusorio de la oposición entre el individuo y la masa social conceptualizada por este mismo individuo como consecuencia de su reacción personal contra el ahogo que siente ante esa masa social..., reacción que demasiado a menudo deriva en formas de pensamiento elitistas.
   Como ejemplo de esta involución elitista, mayor cuanto más mercantilizado ha sido el cyberpunk, tenemos el influyente libro LA ÉTICA DEL HACKER de Pekka Himmanen (año 2002): una especie de petición desesperada de una nueva ética del trabajo (a la que llama ética hacker), que pide la eliminación la lógica del trabajo de 9-a-5 sin llegar al fondo de cuestión alguna, y que, más importante, abre la posibilidad de un sometimiento de la lógica de su razonamiento a que este trabajador haga una labor que el autor califica como creativa, deduciendo por tanto que ese tipo de trabajo en particular no haya de estar sujeto a tales normas: es decir, que en el fondo no es más que un ruego al sistema en forma de ponednos fácil nuestra individualidad, que a pesar de adornarse de subversión carece de pretensión verdaderamente revolucionaria alguna.
Por último, otro aspecto importante del cyberpunk es la insistencia en la libertad de la información (independientemente de la legalidad de esta idea en el contexto en que se aplique), que sirvió como raíz a la fuerza actual de los movimientos a favor del software libre, y promocionó y de algún modo predijo la organización política mediante redes de acción trazadas a través de la Red.


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